¿Cómo sobrevivir a los grupos de Whatsapp?

¿Cómo sobrevivir a los grupos de Whatsapp?

¿Lo malo? La pesadilla de lo que denominamos: “las mamis del jardín” como el nombre bajo el cual se agrupan los famosísimos grupos de Whatsapp.  Papis de fútbol, trabajo, amigas de yoga, consorcio del edificio, el de tu familia, el de tu familia sin tus tíos, el de tus hermanos (para hablar de tus papás). Las posibilidades son tantas como la cantidad de contactos en tu celular.

Lo bueno es que en 3 minutos resolvés lo que de lo contrario te llevaría 20 llamadas telefónicas. Lo no tan bueno, el abuso. Hace no mucho tiempo, en medio de una reunión, mi teléfono comenzó a sonar insistentemente. Cuando salí para ver de qué se trataba, tenía 86 mensajes en el grupo de “consorcio del edificio” (en el que ni siquiera conozco a las personas que lo integran). ¿El motivo de la catarata de mensajes? Al parecer  la vecina del 5 “A” había comenzado a vender productos de belleza absolutamente rejuvenecedores que cambiarían la vida de todos. Por supuesto abandoné el grupo inmediatamente.

No pasemos por alto a los chats de familia en los cuales lo único que une a sus miembros es un apellido en común. Para lo único que funciona es para organizar las fiesta de fin de año, recordar a la tía que prepare el vitel thoné y las dos o tres cadenas de oraciones semanales que envía la abuela que aprendió a usar WA y asegura que si no reenvía la novena de Virgen del Valle, la peor de las tragedias caerá sobre la familia.  

¿Los peores? “Las mamis del jardín”. Que un simple anuncio de “recuerden llevar la cartulina roja mañana”, desata un sinnúmero de: “Gracias. Gracias. Gracias. Gracias”. Y no  olvidemos a la mamá que de manera recurrente, 8.30 PM, escribe: “alguna me podría pasar la tarea de hoy porque a Ignacio se le olvidó anotarla“.

Hasta las peleas y las discusiones cambiaron gracias a WA. ¿Quién no se pasó horas discutiendo con su pareja? Expresarse libremente sin ser interrumpido es una de las experiencias más catárticas que se pueden vivir. Aunque sabemos que está el peligro del chat en el que todo lo que se escribe puede ser interpretado al revés, y eso puede causar problemas a más de uno.

Sin embargo, no existe nada más personal que la voz. Y ningún emoticón superará nunca a la carcajada que puedes escuchar en tiempo real del otro lado del teléfono.

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