¿Obsesionados con el orden?

¿Obsesionados con el orden?

¿Sos de las personas que se  preocupan por que todo permanezca en su lugar y que nada lo altere? Tener la casa limpia y ordenada es natural y sano, pero cuando en forma persistente y ansiosa se insiste en que todo debe permanecer en ese estado, es porque existe una idea patológica sobre lo qué significa ser y estar limpio. 

Según especialistas en psiquiatría, el Trastorno Obsesivo Compulsivo, TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones tal como indica su nombre. En el tema de la limpieza, habría una preocupación excesiva por contaminarse, que generaría el lavado de manos o limpiar permanentemente, como una forma de calmar la ansiedad y angustia asociada a esa idea de contaminación.

Tomar soluciones.

  1. Identificá el problema. Cuando se sufre, no sos capaz de hacerlo. Hay que trabajar mucho con un mismo para conseguirlo. ¿Identificar como un problema el tener la casa impoluta y el armario impecable? ¿Estamos locos? Son preguntas que pueden ayudarte a reconocer que tan real o distorsionada es tu percepción. 
  2. Empatiza con tu entorno. Para quien convive con una persona obsesiva, las cosas pueden ser muy difíciles y esa manía puede interferir de forma negativa con consecuencias irreparables así que, evita llegar a ese punto parando un momento y empatizando con quien lo sufre. ¿Cómo puede sentirse? ¿Te gustaría sentir esa presión constante por su parte? Si es que no, el trabajo puede resultar duro, pero al final será gratificante comprobar que existía un plano de equilibrio en el que los dos estaríais a gusto, sin presiones. 
  3. Date tiempo. No pretendas que todo se solucione ya. Ponete retos. No recojas hoy esos libros, pero si te sentís mejor pasando un trapo, hacelo. Mañana, sin embargo, cambiá de objetivo y comprobá al final del día que no era para tanto. Nada es tan imprescindible que no pueda hacerse después. O mañana. Y no es procrastinar, es ser generoso contigo mismo, dejarte vivir sin presión, hacerte disfrutar de lo verdaderamente importante. 
  4. Buscá el equilibrio y establecé prioridades. A veces descansar es una prioridad. Incluso a veces, una copa de vino y una charla, o un paseo, es una prioridad. Si sentís ansiedad porque sentís que el suelo está demasiado sucio, pensá que las cosas se manejan mejor cuando uno está en calma, equilibrado y feliz. Y después de ese reconfortante paseo, podrás limpiar el piso. O no. Pero al menos habrás ganado el pulso a esa ansiedad que pedía puntualidad en tu tiempo.
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