Congelamiento de óvulos: el nuevo “beneficio” de algunas empresas para sus empleados

Congelamiento de óvulos: el nuevo “beneficio” de algunas empresas para sus empleados

Beneficios sociales como sesiones de fisioterapia, guardería, asesoramiento legal o tratamientos oftalmológicos han ayudado a humanizar la relación de las empresas con sus trabajadores y desterrar la visión decimonónica del empleador como depredador del talento y el esfuerzo del empleado. Sin embargo, la oferta de algunas empresas alrededor del mundo de programas de «maternidad extendida» despierta controversia.

¿Libertad para la mujer o invitación a retrasar su maternidad?

Esta medida, que pretende equipararse a cualquiera de los beneficios sociales que ofrecen algunas empresas a sus trabajadores, podría levantar una gran polémica. Por un lado está quienes la defienden porque consideran que empodera a la mujer en su decisión de ser madres cuando quieran. Y por otro lado, quienes sostienen que es una forma de invitar a las mujeres a rendir más en sus trabajos olvidando su reloj biológico.

La vitrificación de óvulos es una técnica que vitrifica a -196º los óvulos para que mantengan la calidad. Esta técnica, que actúa como seguro para la maternidad, permite a la mujer guardar óvulos en condiciones óptimas para usarlos cuando decida ser madre.

La edad más idónea para realizar la vitrificación de óvulos es en la veintena, ya que aunque a partir de los 27 años la fertilidad comienza a descender, no es hasta los 35 años, aproximadamente, cuándo la reserva ovárica empeora considerablemente.

Preservar los óvulos a edades tempranas aumenta las posibilidades de conseguir el embarazo en el futuro y de dar a luz un bebé sano libre de enfermedades cromosómicas ligadas a la edad materna.

Dejando a un lado los temas médicos que pueden llevar a tomar esta decisión, tanto si se realiza por temas profesionales, como si obedece a otro tipo de criterios personales, no cabe duda de que la vitrificación de óvulos es una gran ayuda para que la mujer pueda ver cumplido su sueño de ser madre cuando quiera, sin que la edad sea un condicionante a la hora de quedarse embarazada.

Ahora bien, en países en los que la población envejece cada vez más y donde la edad para tener el primer hijo se retrasa año tras año, esta medida, lejos de ser un apoyo a la maternidad, podría incluso resultar ineficaz para luchar contra la grave crisis demográfica.

Y antes de finalizar planteo una última cuestión: ¿realmente la maternidad y el desarrollo profesional son cosas incompatibles?

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