¿Cómo evitar que la rutina se meta en tu cama?

¿Cómo evitar que la rutina se meta en tu cama?

La rutina y la costumbre destruyen cualquier forma de deseo. Le va quitando condimento a los encuentros de pareja, hace que la seguridad se vuelva monotonía y mata la pasión. 

La primera fase del enamoramiento suele ser conocida como la más lujuriosa y en cambio cuando esa etapa termina y viene la del apego, allí la oxitocina tiene mucho que ver, ya que la familiaridad ofrece confianza y seguridad pero apaga el deseo.

El rechazo sexual por parte de la persona que amamos es especialmente doloroso. Por lo tanto, nos sentimos menos inclinados a arriesgarnos eróticamente con la persona de la cual dependemos tanto, y cuya opinión es tan importante para nosotros. Preferimos censurarnos a nosotros mismos y mantener un guión erótico estrictamente negociado, aceptable y hasta aburrido, antes que arriesgarnos a salir lastimados.

Por lo tanto la clave es agregar algunas gotas de complicidad, de riesgo, de juego que nos haga salir de la zona de confort y nos haga vibrar de nuevo. La incertidumbre, la novedad y el erotismo se llevan bien.

El deseo no llega solo, hay que motivarlo, trabajarlo, si descuidamos el sexo y dejamos de lado la seducción y la provocación en la cama, se instalarán la apatía y el aburrimiento.

Cuando todo queda reducido a la genitalidad, cuando no hay cortejo, risas, juego, el sexo funciona solo como descarga, el deseo no fluye.

Es clave dedicar tiempo a la imaginación y al autoerotismo. Planificar un encuentro erótico con la pareja suscita lo que se llama una fantasía anticipatoria. 

Con ella, la mente, el principal órgano sexual, se pone en marcha para elaborar un afrodisiaco mucho más potente que cualquier fármaco. Generar tensión sexual está en tus manos.

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