¡Adios juventud! Algunas señales de que los años llegaron para quedarse

¡Adios juventud! Algunas señales de que los años llegaron para quedarse

Lo cierto es que desde que pasaste la barrera de los 30, desafortunadamente cada vez resulta más difícil recuperar el cuerpo después de una salida.  Te duele todo. Tenés náuseas, mareos y sentís el cuerpo como si hubieras corrido una maratón.

A continuación, algunas claves y síntomas sobre tu relación con la noche que te ayudarán a saber cuán cerca estás del tan temido: final de la juventud.

Recuperarte te lleva más de un día. Cómo extrañás aquella gloriosa adolescencia en la que eras capaz de volver a casa con los primeros rayos de sol, dormir dos horas, darte una ducha y salir corriendo para llegar unos minutos tarde al partido de los domingos con amigos.

“¿Qué pasó ayer?” Cuando eras más joven lo peor que podía pasar era que te despertaras en una cama que no era la tuya con alguien que ayer, bajo los efectos de la noche, parecía más atractivo. Ahora, te pasan cosas que ni siquiera podés explicar.

Salís menos y volvés antes. Antes tenían que sacarte con la fuerza pública de adentro de un boliche y, si te había quedado algo de dinero, desayunabas con tus amigos o pasaban por un choripan en la Costanera. Ahora, a las tres de la mañana empezás a mirar el reloj y a contar los minutos para volver a casa.

El sillón es tu mejor aliado. ​Desde que llegaste a los treinta entendiste  por qué las películas del domingo por canal de cable siguen teniendo público aunque las hayan repetido más de un centenar de veces.

Ya no podés dormir hasta tarde. Es inevitable. Si con veinte años dormías hasta las dos de la tarde aunque tu hermano menor te saltara arriba de la cabeza y te despertabas fresco como una lechuga, ahora tu despertador biológico no supera las 10 de la mañana.

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